En Uruguay ya hemos comenzado a transitar la ronda de Consejos de Salarios más grande de la historia y, dadas las pautas fijadas por el Gobierno, es bastante probable que el monto que las empresas destinan a salarios se incremente por encima de lo que los dirigentes empresariales desearían.

El sector empresarial enfrenta, por lo tanto, una importante amenaza ¿… o una oportunidad…?

El buen empresario tiene esa habilidad que le permite ver oportunidades donde los demás ven problemas o amenazas. Y esta situación que vivimos actualmente en el Uruguay no es una excepción. La oportunidad es clara: podemos (¡y debemos!) aumentar la productividad.

Si el costo salarial me aumenta, por factores externos, más allá de lo “deseable”, como empresario tengo la posibilidad (o, más bien, el imperativo) de contrarrestar ese efecto.

¿Cómo? – haciendo que las personas produzcan más y mejor, sin aumentar el esfuerzo individual, ni la cantidad de horas trabajadas.

¿Cómo? – trabajando de manera más inteligente.

Esto no es nuevo, lo sabemos desde hace más de dos siglos, cuando comenzó la Revolución Industrial. La máquina de vapor, los motores a combustión, la electricidad, los robots, son herramientas que, a lo largo de estos más de dos siglos, han permitido producir más, con menos esfuerzo (físico) de las personas.

Ah, ¿entonces estamos hablando específicamente de la producción industrial?

¡No!

Hoy podemos aplicar estos mismos conceptos, no solamente a los procesos industriales, sino también a los procesos administrativos, como, por ejemplo:

  • atender el reclamo de un cliente,
  • hacer el seguimiento de una oportunidad comercial,
  • responder la solicitud de cotización de un cliente,
  • realizar la selección y contratación de personal,
  • etc, etc.

Así como contamos con tecnología y herramientas para mejorar la productividad en la producción industrial, también contamos con tecnología y herramientas para mejorar la productividad en los procesos de servicios, del comercio y en todo tipo de actividad que implique procesos administrativos.

¿Por dónde debemos comenzar? – por abrir los ojos y reconocer que en nuestra empresa tenemos una enorme cantidad y variedad de procesos.

Mientras no demos ese paso, va a ser muy difícil aumentar la productividad en nuestra empresa, por lo que el aumento de la masa salarial solo va a producirnos efectos negativos.

Una vez que seamos capaces de visualizar a nuestra empresa como un conjunto de procesos, ya será más fácil poder identificarlos, priorizarlos, agruparlos y, lo más importante, comenzar a gestionarlos, medirlos y mejorarlos. Y de esa manera, estaremos prontos para dar el gran paso: comenzar a utilizar tecnologías y herramientas que me permitan aumentar la productividad, de cada proceso y, como consecuencia, de toda la empresa.

Solo recorriendo ese camino habremos logrado neutralizar el incremento salarial que casi con seguridad deberemos afrontar en los próximos meses. Como buenos empresarios habremos, por lo tanto, transformado una amenaza, en una oportunidad.